LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT, Joël Dicker

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Lectura 13. Mayo 2017

Quienes hayáis leído mis anteriores reseñas, sabréis que soy de ese tipo de lectoras impacientes. Por eso, cuando me recomendaron esta novela y la compré, aún tardé unos meses en iniciarla. No por su extensión de más de 600 páginas, sino porque creía que sería una lectura lenta; de las que saboreas poco a poco. Y en cierto modo ha sido así pero, con el poco tiempo que tengo, la he leído en apenas seis días. Desde ya os lo digo: me ha parecido una auténtica obra maestra de las que perdurarán con el tiempo al igual, por ejemplo, que El guardián entre el centeno y similares.


SINOPSIS:

Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policíaca cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción.

Intentémoslo:

Una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire.

En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín.

Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad solo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.


MI OPINIÓN:

Ganadora de multitud de premios, si hay una opinión con la que coincido completamente es con esta:

«Una voz napoleónica que no escribe, boxea.»

Y es que el boxeo, aunque no sea santo de mi devoción, al igual que el amor y los libros, (que sí son santo de mi devoción), tienen mucho protagonismo en esta historia repleta de misterio, entorno a un suceso que vuelve después de 33 años enterrado.

Para empezar, su estructura me parece genial. Empezamos, al principio sin saber por qué, por el “capítulo 31” y de ahí vamos hasta el número 1 dividido en varias partes de la novela. Cada inicio es una auténtica joya con frases que llegan muy adentro, como por ejemplo:

«La vida es una larga caída. Lo más importante es saber caer.»

«Todo lo que sé es que la vida es una sucesión de elecciones que después hay que asumir».

«Huyas donde huyas, tus problemas se meten en tu maleta y te siguen a cualquier parte».

«Los libros son como la vida. Nunca se terminan del todo.»

«—¿Sabe cuál es el único modo de medir cuánto se ama a alguien?

—No.

—Perdiendo a esa persona».

Bueno, creo que no terminaría nunca esta reseña si continuo con las frases. Son maravillosas. Al principio creí que se trataba de una “simple” desaparición con el encuentro del cadáver y una sucesión de momentos de investigación. Pero me he encontrado con emotivos instantes de lectura y una historia de amor que trata de superar todas las barreras que existen por el tema de la edad. Me gusta el misterio y me gusta el thriller, no es necesario para mí una historia de amor, pero Joël Dicker ha sabido mezclar géneros, por así decirlo, de una forma magistral con unos inteligentes diálogos y unos personajes con un carácter muy forjado a los que creemos conocer de toda la vida. La fuerza, efectivamente, está en los personajes, especialmente en el escritor Marcus Goldman y en Harry Quebert. Ambos tienen una relación entrañable y emotiva. Todo muy bien descrito sin necesidad de florituras. Ágil, poética, inteligente… Lo tiene todo. Lo repetiré una y mil veces: UNA JOYA que no puede pasar desapercibida y que todo amante de la literatura, sea del género que sea, debe leer.

Cuando creemos que estamos “en lo cierto”, viene Dicker y nos mete una paliza en el ring de boxeo que nos descolora completamente. Sabe cómo engañar al lector sin que a este le hiera la mentira o se enfade. Te deja KO, te sorprende y dices… ¿Cómo no caí? ¿Por qué no caí yo también? ¡Me he dejado engañar al igual que el pobre Goldman! Fascinante. Unos giros que sorprenden; todo, finalmente, va ligado a la perfección y a pesar de la existencia de muchos personajes, ninguno de ellos pasa desapercibido y todos tienen su papel importante. Nadie está porque sí. Dicker sabe cómo dominarlos, los maneja con maestría. Todos tienen su historia, incluso los muertos, y Dicker te los presenta uno a uno increíblemente bien. Eso sí, hay partes crudas que cuesta leer porque piensas: ¿De veras el ser humano es capaz de hacer algo así? Y luego ves las noticias y dices: Sí, la realidad, a veces, supera a la ficción.

Y al final, todo se resume a la descripción que le ofrece el gran maestro Harry a Goldman cuando terminamos este libro:

«Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar».

Así es como me he sentido yo. He mirado la portada, he sonreído y me ha invadido la tristeza, arrepintiéndome de haber terminado esta obra con un argumento y unos giros sensacionales y sorprendentes y despedirme de sus personajes. Harry, Marcus, Nola… Inolvidables. Exquisitos. Insuperables. Te quedarías a vivir con ellos para siempre.

10/10

 

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